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Taller de Botánica – 1: Gimnospermas en la ciudad

“Visita e identificación de las coníferas de los parques de la ciudad”

El sábado 26 de febrero disfrutamos de una magnífica mañana para  acercarnos al mundo de las gimnospermas, efectuando un paseo por el cementerio de Santa Isabel y Parque de Arriaga. La intención era continuar con un taller de determinación de las muestras recogidas el mismo sábado, pero como siempre, se nos echó el tiempo encima y aplazamos el taller de determinación para el siguiente viernes día 4 de marzo.

Como introducción, en las puertas del cementerio, comentamos la paradoja de hablar de seres vivos en un lugar dedicado a la muerte y es que a veces nos olvidamos de la existencia de estos magníficos seres y los consideramos parte del decorado o mobiliario urbano por su modo tan diferente de interpretar la vida, tan alejada de nuestro patrón animal.

Señalamos que respiran, de un modo celular semejante a nosotros, que mientras hablamos del cambio de modelo energético, ese es un tema que lo tienen resuelto pues son autoproductoras y altamente eficientes en el tema energético, sin procesos intermedios. También hablamos de estos seres, generalmente árboles, de gran crecimiento y longevos, que en asociación con los descomponedores reciclan todos sus restos y que son muy resistentes a las adversidades, como adaptación a la inmovilidad de los individuos.

Comentamos que estas plantas son las más antiguas de las plantas vasculares pues surgieron en el Carbonífero (hace 350-300 m. de años) entre formaciones de helechos y licopodios gigantes.
Suelen tener las hojas frecuentemente escamosas o aciculares, coriáceas y persistentes. Las flores suelen ser unisexuales, poco vistosas, pues son desnudas y a veces en plantas dioicas.
Los óvulos desnudos en pequeños conos o estróbilos lo que se traduce en unos frutos habitualmente en forma de piña leñosa con una escama que no encierra totalmente a las semillas. La polinización y la dispersión de semillas se hace por gravedad o con la ayuda del viento.

Aproximadamente existen unas 1000 especies, distribuidas en unos 88 géneros, algunas de las cuales fuimos descubriendo a lo largo de esta soleada mañana… ver detalles de la actividad

PARTICIPANTES: Josu Arenaza, Carolina Larrosa, Teresa Ruipérez, Flor Morillo, Juan Carlos Palacios, Amaia Arechederra, Margarita Miñón, Rosa Oteiza, Fernando Balerdi, Mª Eugenia Trébol, Merche Larrea, Antonio González , Josu Fdz. De Arroyabe, Bea Alonso, Carolina Larrosa.

Félix María Garaicoechea Sagasti (1951-2021)

Con la curiosidad de un niño, con la sutileza de un sabio, con la fidelidad de un viejo roble y como el empuje del viento a favor, así te veíamos tus amigos querido amigo.”

El 28 de agosto de 2021, a los 70 años de edad se nos fue nuestro querido compañero Félix. El hueco que nos deja es enorme, pues en los últimos años fue elemento fundamental en el mantenimiento y avance en muchos aspectos de nuestra asociación.

Socio del IAN-ANI desde el año 1994, tesorero entre los años 2015-2021, impulsor de la ordenación y digitalización de la biblioteca, creador y coordinador científico de la sección Liquenoteca en el herbario digital Xavier de Arizaga, estudioso, divulgador y dispuesto a mejorar nuestro hacer y nuestro estar en la asociación en mil y un aspectos.

Félix María Garaicoechea Sagasti (1951-2021)

Félix nació en Vitoria-Gasteiz el 27 de marzo de 1951. Estudió Ciencias Biológicas en la Universidad de Navarra y en la Complutense de Madrid, finalizando los estudios en 1974. Profesionalmente, siempre se ha dedicado a la enseñanza: primero en Sangüesa y después en Diocesanas-Molinuevo y escuela de cocina de Mendizorrotza (posteriormente Egibide) hasta su jubilación en 2015. Está ocupación sólo fue interrumpida en el año 1991 porque se fue a Budapest a dar clases de física en el Instituto Cervantes.

Dio clases de Ciencias Naturales, matemáticas, anatomía y de otros temas más alejados de su trayectoria profesional. Tuvo muchas aficiones y a todas se dedicó en cuerpo y alma. Aprendió a tocar el clarinete y formó parte de 2 fanfarres, una en Mundaka (de donde procedía la familia paterna) y otra en la fanfarre Ezberdinak, de Vitoria-Gasteiz.

También en sus ratos libres arreglaba relojes antiguos, sobre todo de mesa y pared. Compartía el gusto por el paisaje y el deporte en la Sociedad cicloturista Vitoriana, con los que se escapaba cada vez que podía.

Estudioso de las algas de las aguas dulces y finalmente de los líquenes. Sus conocimientos de técnicas microscópicas eran requeridas por otros miembros de la asociación con frecuencia. Un hombre del “renacimiento” de nuestra asociación…

Un abrazo fraterno, donde quiera que estés.