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RECONOCIMIENTO DE SETAS DE OTOÑO. SALIDA 1 (2018).

Salida micológica 29-09-2018

Saludos a todos los socios y seguidores de las actividades del IAN.

En esta ocasión, la salida consistía en ampliar conocimientos de los hongos, sobre todo los ambientes donde se desarrollan y prosperan.

Partimos a la aventura setera, Maite, Iñaki, Antonio, José Ignacio, Begoña, Ángel, Encarna, Pedro y Alfonso como profesores y este cronista.

Fuimos hacia Urquiola y bajo un día neblinoso, llegamos a un área de descanso pasado Ochandiano.

Aunque el clima ha sido bastante seco, y eso limitaba mucho la aparición de especies, íbamos de muy buen ánimo.

Nada más llegar vimos a varios seteros madrugadores que iban ya de vuelta con las cestas vacías, pero como observo Pedro, ninguno de nosotros llevaba cesta, porque nuestro interés estaba en el conocimiento.

Comenzó Alfonso una disertación de una hora sobre los hongos, como se desarrollan, estrategias de defensa y otros temas tan interesantes que apenas notábamos el fresco de la mañana.

Xerocomus parasiticus parasitando scleroderma
Poco a poco fuimos paseando  y reconociendo hongos como el Xerocomus parasiticus, parasitando, como su nombre indica, al Scleroderma citrinus. Incluso Alfonso, con su vasta experiencia, dijo haberlo visto solamente otra vez en su vida.

Vimos la Russula sardonia, bien picante, Russula nigricans, bien negra, Clitocibe clavipes, Boletus luridus, Amanita fulva, Amanita rubescens, Hipholoma fasciculare, Ganoderma aplanatun, de un tamaño considerable y Piptoporus betulinus, sobre un abedul, como es lógico.

Después de un tranquilo almuerzo, paseamos un poco por pinares cercanos, pero la tierra estaba demasiado seca, así que para mediodía, decidimos retirarnos sin nada en las cestas que no traíamos, pero con la mente y el espíritu lleno de conocimiento y alegría por las buenas enseñanzas de Alfonso y Pedro y la buena compañía.

Un saludo para todos.

Texto: Juan Pedro Solís
Fotos: Antonio González

RECORRIDO BOTÁNICO DIDÁCTICO 2 (2018): LAS COMARCAS ATLÁNTICAS, EL VALLE DE AYALA.

El 23 de septiembre de 2018 iniciamos a las 8,30 h de la mañana el segundo de los Recorridos Botánicos didácticos. Con algunos pequeños cambios y algunas bajas empezamos puntuales la ruta que nos llevaría al Valle de Ayala atravesando Kuartango y descendiendo el puerto de La Barrerilla.

1. Parada: Sierra de Badaia, Ollabarre.
Entramos en materia bajo una considerable carrasca que según nos explicó un vecino se había librado por los pelos de una tala desconsiderada (Foto Superior) Aprovechamos la ocasión para hablar de los árboles viejos y de una campaña que llevamos hace años: “Árboles viejos llenos de vida”. En el corto trayecto observamos las 3 especies de Juniperus de Álava, que conviven a escasos metros (Foto 2) y 3 plantas de origen lauroide, como el madroño (Arbutus unedo, Foto 3) , el durillo (Viburnum tinus ssp. tinus, Foto 4) y el acebo (Ilex aquifolium).

Para completar el breve paseo nos fijamos en la serie del Carrascal montano, comparándola con la del Carrascal seco y completamos desde un otero la vegetación desde la propia Sierra de Badaia hasta la Sierra de Tuyo.

 (Foto 2)

  (Foto 3)

(Foto 4)2. Parada: Aliseda del Baias en Katadiano.
       Cruzamos el viejo puente sobre el Baias mientras la población de Katadiano nos miraba prudente, alejada del río, desde los alto de los cerros cercanos. Pudimos admirar un trozo de aliseda bien conservada (Foto 5), sombría y protectora de las riberas con la cohorte de plantas que constituían el soto fluvial como el fresno (Fraxinus excelsior), sauce negro (Salix atrocinerea), y otros que se refugiaban de los bosques aledaños, tanto quejigos (Quercus faginea) como robles pedunculados (Q. robur) indicándonos que nos adentrábamos en el mundo atlántico.
En la aliseda observamos algunas plantas propias de estos ambientes frescos y sombríos como el acónito (Aconitum napellus ssp. napellus (Foto 6), la cicuta (Conium maculatum) o el cárex péndulo (Carex pendula).

 (Foto 5)

(Foto 6)

3. Parada: Robledal de Izarra.
En los alrededores de la piscina observamos un robledal de Q. robur en  (Foto 7) dos versiones separadas por un túnel bajo la vía que constituía un auténtico “túnel del tiempo”. La versión primera nos ofrecía una dehesa que había respetado los árboles originales y aclarado el sotobosque para obtener un pasto para uso recreativo (Foto 8). La segunda nos ofrecía un bosque en estado más natural  (Foto 9) donde aparecían algunas hayas y diversos espinos como el espino albar (Crataegus monogyna, Foto 10) y el majuelo navarro (Crataegus laevigata, Foto 11). Llegamos hasta un clásico prado de siega obtenido en medio del robledal y que tanto caracteriza el paisaje atlántico. Una bonita ocasión para comparar y entender al bosque y su diversidad y reflexionar sobre sus usos.

 (Foto 7)

(Foto 8)

 (Foto 9)

 (Foto 10)

(Foto 11)
4. Parada: Cascada de Gujuli.
Paramos junto a la iglesia para, en un cómodo acceso tras haber obtenido el permiso del propietario, llegar a través de un bosquete al borde del barranco (Foto 12). Los más atrevidos, que fueron muchos, bajamos por la empinada ladera (Foto 13) hasta llegar a uno de los secretos del barranco: la población de garbancera (Ononis fruticosa, Foto 14), acompañada por otros elementos termófilos como la oreja de liebre (Bupleurum rigidum). Una interesante disyunción biogeográfica regional que sirvió para resaltar la importancia de los “espacios abiertos naturales” como refugios para la flora.
Cuando nos reunimos todos en lo alto, hubo una sentada para dibujar con calma el esquema del barranco y su vegetación, que con su relieve y orientaciones diversas, nos ofrecía una gran biodiversidad en muy poco espacio y permitía acomodarse y sobrevivir a otras formaciones no dominantes en la zona (Foto 15)

 (Foto 12)

 (Foto 13)

 (Foto 14)

(Foto 15)
5. Parada: Santuario de Nª Sra. de la Encina en Artziniega.
Precioso lugar para comer en un recorrido botánico. Buenas mesas a la sombra para un breve y merecido descanso y reunión posterior de los cursillistas bajo la monumental encina que da nombre al santuario (Foto 16). Desde allí nos desplazamos hasta nuestro campamento base para la próxima parada, el bar Montenegro, en la salida hacia Trespaderne (Foto 17). Un café, algunos adictos con bautizo incluído, y listos para ascender desde allí mismo al monte Utsati.

(Foto 16) 

(Foto 17)

6. Parada: la lorera del monte Utsati, en Artziniega.
Un animado paseo de unos 20 minutos (Fotos 18 y 19) nos permitió ascender hasta el lugar donde recientemente había sido descubierta por el guarda de la zona (J. Enjuto) la mayor lorera que conocemos en el País Vasco. Ascendimos entre los singulares quejigales atlánticos, cubiertos de la exuberante zarzaparrilla (Smilax aspera, Foto 20) hasta el lugar donde aparecieron los primeros loros o laurel de Portugal (Prunus lusitanica, Foto 21). Allí mismo hicimos una comparativa con la vegetación lauroide presente en las laderas norte del Teide para comprobar la influencia de dicha vegetación en la flora actual que nos rodea.

 (Foto 18)

 (Foto 19)

 (Foto 20)

(Foto 21)


7. Parada: puerto de Altube.
Aprovechamos la visita al robusto ejemplar de Q. robur de Altube (Foto 22,que también está señalado como árbol monumental y que debe superar los 35 m de altura) para pasear por los bosques atlánticos, fijarnos en la composición de los brezales-argomales característicos (Fotos 23,24 y 25) y ponernos al tanto (gracias a las explicaciones de Iker Novoa) de la problemática actual de las plantaciones de Pinus radiata y sus enfermedades asociadas.
Contemplamos con asombro que aunque el roble está cercado perimetralmente y tiene un panel explicativo, está camuflado en un pinar y no hay una triste señal para llegar  hasta él.

Con esto (Foto 26) acabamos la jornada en Gasteiz hacia las 19,30 h, cansados y por lo que yo percibí satisfechos.

 (Foto 22)

(Foto 23)

 (Foto 24)

 (Foto 25)

(Foto 26)

Texto: Pello Urrutia
Fotos: Alfonso López de Armentia , Antonio González y Herbario Digital Xavier de Arizaga.

RECORRIDO BOTÁNICO DIDÁCTICO 1 (2018): LAS COMARCAS MEDITERRÁNEAS, EL VALLE DEL EBRO.

El 16 de septiembre de 2018 y tras completar las matriculaciones antes de subir al autobús, comenzamos el periplo a las 8 h de la mañana rumbo al Valle del Ebro. Nos esperaba el vehículo de autobuses Arriaga  (FOTO 1) con un magnífico chófer, paciente y eficaz, dispuesto a circular, siempre con precaución y profesionalidad, por las carreteras y pistas que habíamos diseñado y comprobado para el recorrido. Pudimos así efectuar sin complicaciones todo el recorrido tal como venía diseñado en el  magnífico cuadernillo preparado con mimo por Bea Alonso. (FOTO 2)

(FOTO 1)

(FOTO 2)
Por parte del IAN-ANI, los “profesores” Antonio Gónzález, Juan Pedro Solís y yo mismo nos dispusimos a realizar los recorridos que habíamos diseñado meses antes. Las dudas sobre el curso y las incertidumbres se empezaron a disipar con la primera parada, donde se comprobó que las explicaciones sobre la naturaleza se entienden y se disfrutan cuando penetran por todos los sentidos desde la Naturaleza misma. El ambiente se fue distendiendo hasta llegar al punto que nos gusta: aprender disfrutando.

1. Parada: Alto de Arana:
Tras las explicaciones generales para ubicar nuestro paisaje desde el punto de vista biogeográfico y climático, trabajamos el dominio del quejigo (Quercus faginea), los conceptos de vegetación potencial y actual, las series de vegetación, la importancia del suelo en ellas y observamos las principales plantas de la serie del quejigo tan características en el paisaje treviñés.

2. Parada: Puerto de Herrera:
El objeto de esta parada fueron los singulares hayedos con boj de la sierra y sus series, dos elementos de distinto origen que conviven en estas características formaciones. También tuvimos ocasión de observar trampales ajenos a la serie del hayedo con sus plantas características. Algunas arbustos silicícolas nos alertaron de un cambio de sustrato debido a una falla y por último nos acercamos a una plantación forestal y la comparamos con la dinámica del bosque espontáneo.

3. Parada: Carrascal seco de Navaridas:
Adentrándonos en la Rioja Alavesa, llegamos entre viñedos a este carrascal seco, uno de los pocos representantes que tenemos en esta zona de Álava, nos hicimos eco de la serie del carrascal seco y sus plantas representativas como el romero (Rosmarinus officinalis) y la coscoja (Quercus coccifera) asentados sobre antiguas terrazas fluviales.

4. Parada: La laguna endorreica de Carravalseca en Laguardia:
En las proximidades de Laguardia y tras descender al interior de la laguna observamos y comentamos el origen y dinámica de estos singulares espacios, observamos las bandas de vegetación acuática y halófila, destacando las adaptaciones fisiológicas, morfológicas y metabólicas de plantas como la Salicornia patula.

5. Parada: Sotos del Ebro en Lapuebla de Labarca: 
El autobús nos acercó hasta el Soto de La Poveda donde nos dispusimos a comer en las mesas habilitadas al efecto y bajo el paraguas protector de los chopos de la ribera. Tras el paréntesis reparador, paseamos por el maltrecho soto, bordeando el Ebro hacia Lapuebla para después ascender los taludes caldeados del Ebro y ver dos de las estrellas de la jornada: Globularia alypum (coronilla de fraile) y Ephedra fragilis. La verdad que el escenario fue didáctico 100% , se sintió el ambiente en un día caluroso y en las horas centrales del día, es decir fue un auténtico horno. No había más que ver las caras enrojecidas y sudorosas cuando paramos en Lapuebla a tomar un merecido y ansiado refrigerio.

6. Pinar de Dueñas en Labraza:
El autobús nos dejó a los pies del pinar y con la temperatura bastante menor por la hora y mayor altitud, paseamos por el famoso pinar de pino carrasco (Pinus halepensis)  observando similitudes y diferencias con la serie del carrascal seco.

7. Puerto de Lapoblación:
Una última parada para contemplar desde el puerto los paisajes de la Rioja, objeto de nuestra excursión. Recopilamos la información obtenida durante el día y completamos una tabla recopilatoria de la vegetación y los cultivos correspondientes observados en el transecto desde la sierra de Cantanbria al Ebro.

Finalizamos la excursión hacia las 20 h, cansados y contentos tras 12 horas. Por las impresiones que pudimos recoger de los participantes, había sido una gratificante  jornada , se nos agradecía el trabajo y merecía la pena el esfuerzo invertido. Nos despedimos hasta la próxima y nos fuimos “los profesores” y yo a tomar una caña para comentar satisfechos el transcurso de la jornada.

Texto: Pello Urrutia
Fotos: Iker Novoa, Alfonso López de Armentia , Antonio González y Herbario Digital Xavier de Arizaga.