Visita a la microrreserva de mariposas de Lapoblación

No habían transcurrido ni veinte minutos cuando nos topamos con una pequeña pradera prealpina donde volaban, además de varias de las especies anteriores, Lycaena virgaureae, Issoria lathonia, Pieris manni y Aricia cramera.

Lycaena virgaureae ♂ (Foto: Alfonso López de Armentia)
Lycaena virgaureae ♂ – reverso (Foto: José Sebastián)
Lycaena virgaureae ♀ (Foto: José Sebastián)
Issoria lathonia (Foto: José Sebastián)
Pieris mannii (Foto: José Sebastián)
Aricia cramera (Foto: José Sebastián)

Pronto nos sorprendió a todos el avistamiento de varios ejemplares de Phengaris arion. Esta mariposa de ciclo biológico singular y distribución en la Península Ibérica, limitada al tercio norte y al Sistema Ibérico Meridional depende, entre otros, de dos factores muy importantes: la existencia de la hormiga Myrmica sabuleri y de la longitud de la capa herbácea del prado donde se desarrolla.

Phengaris arion (Foto: José Sebastián)

Las larvas de Phengaris arion, llegados finales de julio, bajan de la planta nutricia (Thymus praecox) y esperan a que la hormiga de la especie citada, las recoja y las lleve a sus hormigueros. Estas orugas emiten feromonas parecidas a las propias larvas de la hormiga, y los individuos exploradores, creyendo que son individuos de la propia colonia, las transportan hasta las cámaras de crianza, donde pasan el invierno. Lo verdaderamente peculiar es que una vez llegan al hormiguero, las orugas, se alimentan de las propias larvas de la hormiga. Estas, a cambio, emiten unas secreciones azucaradas que las hormigas aprecian. Llegada la primavera, los ejemplares adultos de las mariposas salen de los hormigueros por sí mismas, con las alas sin desplegar y, una vez fuera, extienden las alas para comenzar de nuevo el ciclo.

Phengaris arion – reverso (Foto: José Sebastián)

La dependencia de esta especie de hormiga la hace muy vulnerable. Ya que a su vez, Myrmica sabuleti, es sensible a los cambios existentes en la cobertura vegetal de los suelos bajo los que están sus hormigueros. Un cambio en la longitud de la hierba (p. ej. por corte con máquinas segadoras), puede causar un descenso de la temperatura del suelo y consecuentemente la desaparición de los hormigueros de la zona y consecuentemente de la propia mariposa.