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AGUR SALVA

Amancio Salvador, socio, amigo y colaborador del IAN, se nos fue el 11 de agosto, a consecuencia de un infarto mientras andaba por el monte, probablemente buscando fotografiar algún insecto de esos que tanto le fascinaban. Lo comentábamos el lunes entre nosotros. El IAN le debe mucho a Salva. Ha sido una de las personas que se ha incorporado en esta fase de renacimiento del IAN, que nos ha acompañado a los noveles de la junta directiva y desde su pasión por fotografiar insectos a su participación con los “Avetordillos” en los extenuantes maratones ornitológicos nos ha inspirado un “buen rollo” en toda su actividad con el IAN. Esta es una de las cosas que trae el participar en asociaciones populares; además de unos cuantos quebraderos de cabeza, conoces a gente muy buena, que merece la pena.
Su marcha por sorpresa nos ha impactado a todos y todas, porque todavía tenía mucho que dar y disfrutar. Lamentaciones a un lado, conocemos lo que es la vida; sabemos de su crueldad y su belleza, así como que unos suceden a otros, dejándoles éstos su sitio. Aunque también sabemos que Salva no se ha ido del todo, porque un poco de él lo tenemos guardado dentro de nosotros.
Este breve testimonio, se ha escrito antes de que algunos compañeros y compañeras siquiera os enteréis de esta desgracia, y sin que hayáis podido mitigar el dolor con una despedida compartida. Un abrazo muy fuerte para vosotros/as también, y para toda la familia del IAN. Otro de nuevo para ti Mikel y el resto de la familia. Aurrera!
Un grupo de socios y socias
Nota: las fotos corresponden a  salidas de hace un par de años. ¡En esta foto, Salva había comentado que ya no se veían los campos de amapola como antes! Ese día, para su disfrute, los volvió a encontrar.

El herbario digital en Panticosa (Huesca)

El fin de semana del 7 y 8 de julio, el Herbario digital se desplazó a los Pirineos, con base en Panticosa (Huesca), donde 8 miembros del equipo, tras sendos madrugones ambos días, y doce horas de trabajo, lograron determinar y fotografiar unas cien plantas, todo un record.

La experiencia, muy intensa, comenzó el sábado en el valle de Tena, ascendiendo en telecabina a la sierra Tendenera, por las laderas del Mandilar (1.970 m.) y de allí, caminando, hasta el Ibón de Sabocos, hermosísimo. El paisaje fue en todo momento espectacular, el tiempo, agradable y el praderío, todo florido y en esta zona, con caballos.
Allí encontramos los primeros Sempervivum aracnoideum, nativos de los Pirineos, y en este momento en flor.  El suelo era ácido y granítico en su mayor parte. Estábamos en el territorio de las plantas de rocalla como las Saxifragas, y la primera de muchas especies diferentes que identificamos fue la Saxifraga paniculata, a la que le siguió la Saxifraga aizoides. Cuando llegamos al Ibón de Sabocos, a 1.940 metros de altura, encontramos la Saxifraga Moschata y también la Potentilla pyrenaica en sus pastizales subalpinos silicícolas.

Fue emocionante descubrir un Leontopodium alpinum, conocido como  Edelweiss, y muchas plantas alpinas y de los Pirineos: Lonicera pyrenaica, Trifolium alpinum, Trifolium montanum ssp. montanum, Escutellaria alpina, Vicia pyrenaica y un sin fin de plantas de estas alturas.

La llegada al Ibón de Sabocos, un lago verde y azul entre montañas, rodeado de prados en flor, fue un gran momento, y allí nos quedamos identificando nuevos grupos de plantas. La Campanula rotundifolia fue una de las últimas tras comer y sacar fotos a un paisaje hipnotizante. Sólo logramos emprender el camino de regreso cuando la hora nos obligó a correr a coger la última telecabina y bajar a Panticosa. Por el camino seguimos descubriendo más especies que fueron fotografiadas con la mejor luz de la tarde. Los dos fotógrafos oficiales apuraron hasta el último momento y cogimos todos juntos el espectacular transporte de la zona.
Escuchamos a la marmota y también la llegamos a ver y a sacarle fotos tomando el sol. Había setas Senderuela en el Ibón además de la libélula azul Enallagma cyathigerum. Las rocas del Ibón estaban tapizadas de Sempervivum, en flor, creando un tapiz irresistible, que no dejamos de admirar.

Nos alojamos en la Casa de Piedra, muy montañesa, de la localidad de Baños de Panticosa, con otros montañeros y andarines. Allí nos dieron de cenar opíparamente y tuvimos tiempo de explorar el pueblo de Baños de Panticosa, su lago y su río, un lugar lleno de agua, que baja en cascada desde lo más alto. Allí es mucho más fácil, sin duda, beber agua del río de montaña que tomar café. Así que nos dedicamos a explorar el río, sus aguas y sus plantas, prometiéndonos regresar a sus orillas con la luz del nuevo día, ya que estábamos alojados allí mismo.

Nos levantamos pronto al día siguiente y logramos trabajar otras doce horas ascendiendo la ruta del río Calderes, que forma la cascada al lado de nuestro albergue, y que prometía. Es un antiguo camino de granito, que serpentea sin alejarse mucho del río y sube a lo más alto, una experiencia increíble. La noche anterior ya habíamos localizado en su base al precioso Lilium pyrenaicum, que es el modelo de la flor de Lys. Ascendimos lentamente, debido a la cantidad de plantas que identificar y considerar, y nos encontrábamos en el dominio del Pinus sylvestris. Al final, y muchas horas después, conseguimos llegar al lugar donde ya sólo sobrevive el Pino negro, a su señorío: el del Pinus unciata, hasta el Ibón Bachimaña y sus turberas subalpinas, a 2.180 metros de altura. Allí reinaba, entre otras, la Genciana nivalis, y la G. terglovensis, con su azul irresistible, que resalta sobre los prados verdes. Todo el largo y variado camino estaba salpicado de rosales en flor. Destacaba el perfume de la Rosa pendulina y la profusión de Orquídeas, Sedum, Saxifraga y un sin fin de especies de las alturas. Comimos rápidamente de nuevo, dado el número de ellas y el trabajo por realizar.

El Aster alpinus lo encontramos en lo más alto y la lista de este día es larga, larga.

Cuando ya nos íbamos de regreso a casa, al atardecer, a 8 Km. de Panticosa, hubo que parar para fotografiar la Digitalis lutea y el Epipactis atrorubens. Costaba marcharse de aquel lugar y nos lo tomamos con calma, despidiéndonos de paisajes impresionantes y montañas tan floridas que van a engordar el Herbario rápidamente. Todo el tiempo hacíamos planes para volver y quedarnos más tiempo. Por algo será.
Texto y fotos: Carolina Larrosa 

Cursillo de identificación de libélulas

El sábado 30 de junio 15 personas nos reunimos, bajo la dirección de Josean Gainzarain, para realizar un cursillo de identificación de libélulas.

Aunque el programa previsto comenzaba con una introducción teórica, a la vista de las predicciones meteorológicas que anunciaban un empeoramiento del tiempo por la tarde, decidimos aprovechar las horas de sol y pasar inmediatamente a la acción.

Nuestro primer destino fue Lubiano, a orillas del pantano. En primer lugar Josean nos presentó una nueva clave de Odonatos de Álava, que resultaba más cómoda y rápida que la anterior y además estaba ilustrada con imágenes que ayudaban en la identificación. Una vez explicados los fundamentos de la nueva herramienta empezamos a usarla en la identificación de caballitos del diablo o zigópteros (Enallagma cyathigerum: azul turquesa, muy abundante en la zona; Lestes sponsa: alas semiplegadas y color azul pruinoso; Erythromma viridulum: con ojos rojos y color azul y negro) y libélulas o anisópteros (Sympetrum fonscolombii: de color rojo; Anax imperator: grande y de color azul intenso).

Nuestro segundo destino fue la balsa de Iturbaz en Opakua. Allí nos dividimos en varios equipos y nos dedicamos a la identificación durante el resto de la mañana. El sol empezaba a ocultarse de forma intermitente y con la misma intermitencia se desactivaban libélulas y caballitos. Aún así pudimos anotar bastantes especies que pusimos en común a la hora de la comida ya con un tiempo fresco y nublado: Libellula depressa, Anax imperator, Libellula quadrimaculata, Lestes dryas, Enallagma cyathigerum, Pyrrhosoma nymphula, Ischnura graellsii y Coenagrion puella.

La última parada del recorrido la hicimos en el Humedal de Pedroko, al sur de Agurain, en las cercanías del dolmen de Sorginetxe. Este humedal, que se había desecado y puesto en cultivo, ha empezado a recuperase por el ayuntamiento de Salvatierra a partir de 2007. Es un buen lugar para observar libélulas aunque en nuestro caso la tarde desapacible y ventosa no nos acompañó en tal empeño. Solamente pudimos añadir a nuestra lista una nueva especie: Coenagrion scitulum, un caballito azul y negro con un dibujo característico en el segundo segmento abdominal; pero además, algunos de nosotros descubrimos un nuevo destino para futuras visitas.

De vuelta a Gasteiz nos reunimos en la sede del IAN para realizar la sesión teórica que nos habíamos saltado por la mañana. En este caso la presentación de Josean nos sirvió de repaso y para afianzar los conocimientos adquiridos durante la jornada. También completamos la información viendo algunas especies que no habían aparecido durante el recorrido. La sesión termino en una página Web con estupendas fotos de libélulas y caballitos, cuyo enlace recibimos posteriormente quienes habíamos asistido al curso. http://www.dragonflypix.com/photosbyspecies_scientific.html

Así concluyó el día dedicado a las libélulas en el que identificamos un buen número de especies, aprendimos a diferenciar los ejemplares inmaduros -que es mejor no manipular-, vimos cópulas y puestas de huevos en directo, utilizamos la clave preparada por Josean, descubrimos nuevos lugares y pasamos una agradable jornada en estupenda compañía.

Texto y fotos: Teresa Ruipérez