Todas las entradas de: Instituto Alavés de la Naturaleza

Visita a Korrosparri

El día 25 de de octubre, aceptando la invitación cursada por la plataforma contraria a la presa de Korrosparri (en Galarreta y Zalduondo), miembros y simpatizantes del Instituto nos acercamos a este lugar. Las cerca de 20 personas que nos reunimos, escuchamos de boca de Imanol Amundarain las características del proyecto. Pudimos gozar de las tonalidades de un paisaje calificado de sobresaliente, descubrimos excelentes ejemplares de robles centenarios (Q. pyrenaica y Q. petraea), reconocimos una docena de especies de hongos y setas.

 

Disfrutamos con ello, pero también pudimos darnos cuenta de las dimensiones del proyecto, de la existencia de rocas carbonatadas en el suelo de la presa, del caudal del arroyo Estibarri,… Por su parte, los miembros del Instituto reafirmaron la decisión del IAN en seguir al tanto del proceso, conocer mejor este espacio y estudiar la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) cuando esté presente. La salida finalizó con un estupendo almuerzo preparado por Sara y compañía.

Texto: Jaime Ortíz de Urbina
Fotos: Antonio González

Ultimas salidas del Herbario digital

El último domingo de septiembre terminaron las salidas de campo del grupo que realiza el Herbario digital con una visita a la ría de Gernika con un tiempo magnífico y capitaneados por Pello Urrutia. En las marismas y arenales de San Cristóbal, en Busturia, los mosquitos picaron fuerte mientras observábamos distintos Limonium, como el binervosum y el vulgare, identificábamos juncos, y aprendíamos a distinguir la Salicornia de la Sarcoconia fructicosa. El arbusto bajo y común de la zona, Halimione portulacoides también fue admirado y aprendido, junto al Aster tripolium, la Suaeda marítima y la planta rastrera Salsola kali, que se desprende cuando se seca para rodar por los descampados como estrategia de propagación. Luego nos desplazamos al cabo Matxitxako, donde la búsqueda de la Armeria euscadiensis dió sus frutos.

Terminamos en Bakio y cerca de Armintza explorando numerosos caminos abandonados que conducían al mar, observando y fotografíando gran cantidad de plantas y descubriendo las ubicuas hierbas de la Pampa en grandes cantidades por toda la costa. Una mejor gestión del paisaje para evitar situaciones como ésta parece ser la vía correcta.

Sin duda, un broche de oro, con mar y sol, para una actividad de recogida de fotos de plantas de distintos hábitats, que se ha prolongado desde la primavera hasta el final del verano. La primera salida nos condujo a Fontecha, a orillas del río Ebro y al lago de Arreo, con grandes hallazgos de flora en su mejor momento, que ya se comentaron en su día. Le siguió una salida a tierras riojanas, a Alfaro y al Carrascal de Villarroya, este último, un lugar curioso de llanura y yesos, propio de zonas abiertas, áridas y salinas. Dirigió allí el riojano Diego.

La tercera salida nos llevó al monte Costalera desde el pueblo de Nazar, en Navarra, donde vivimos aventuras varias, especialmente un descenso memorable e inolvidable, como lo fue la jornada botánica, observando plantas que sólo se dan a más de mil metros, rodeados de algunos curiosa Centaurea lagascana, amarillas y acaules, cuando nos sentamos a comer sobre un barranco, el Aster alpinus, que es morado, la preciosa Arenaria montana y gran variedad de plantas de rocalla. En los crestones calizos aparecía la Paronychia kapela y en los pastos pedregosos fotografíamos y discutimos cantidades notables de plantas, usando las claves e identificando especies. Incluso, al fin de la jornada, Pello nos llevó a dar un paseo circular desde el pueblo de Otiñano donde aprendimos, entre otras cosas, a distinguir entre dos especies de Verbascum, que aún estaban en flor.

A caballo entre julio y agosto transcurrió la anteúltima salida, de tres días, a los Pirineos de Huesca, donde disfrutamos muchísimo y nos hizo un tiempo muy agradable, tormenta incluida cuando ya bajábamos al atardecer del segundo día el inolvidable Acherito. Nos alojamos en el albergue de Siresa, donde se comía y bebía casero y riquísimo, y estuvimos muy a gusto. Desde allí exploramos, pasando la selva de Oza y con vistas a Peña Forca, en una ascensión memorable, de casi toda la jornada, por el barranco de Acherito hasta llegar al precioso lago azul turquesa donde comimos: el Ibón de Acherito, como una gema en el barranco. Disfrutamos muchísimo por el camino, según ascendíamos, viendo cambiar la flora según ganábamos altura. El liquen geográfico nos indicó en su momento que habíamos cambiado a suelo ácido. La hierba algodonera, Eriophorum latifolium, a mitad de ladera y entre regatos, nos entretuvo mucho, con la cara pegada al suelo, así como los innumerables Iris latifolia, azules, que poblaban las alturas. La Primula farinosa, blanca, y el Hypericum ritcheri hicieron nuestras delicias también. Más arriba, sobre el Ibón, empezaron a aparecer plantas aún más raras como la Armeria pubinervis, Salix pyrenaica, el Rhododendrum ferrugineum y dos tipos de arándano al lado uno de otro: Vacinium uliginosum y mirtillus. También vimos y fotografiamos la Rosa pendulina, la Silene ciliata y el Trifolium alpinum entre otras muchas. El extraño Hinojo de oro, Meum athamanticum, lo encontramos en lo más alto, así como el cebollino común y una umbelífera muy bonita: Bupleurum angulosum. Antes de iniciar el empinado descenso apareció una gencianacea curiosa, la Swertia perennis.

La última jornada nos condujo al hayedo-abetal de la selva de Oza, primero, y luego a Aguas Tuertas. Pello nos enseñó lo que es una megaforbia, esas formaciones de grandes hierbas nutridas por el arroyo omnipresente. No nos privamos tampoco de inmortalizar la amapola amarilla de la zona, Meconopsis cambrica, que no faltó a lo largo de toda la jornada. Rematamos la faena con un dolmen de 5.000 años de antigüedad pero antes de Cristo. Eso sí: era enano. Por allí cerca, apareció, por fin, la Sempervivum arachnoideum formando curiosas almohadillas en las rocas, y la Saxifraga paniculata, que también se dejó fotografiar.

Va a ser difícil superar el buen tiempo, ambiente y disfrute de esta temporada magnífica haciendo un herbario digital, una gran gozada y un viaje fascinante por casi todas las alturas y ecosistemas a nuestros alance, que nos han revelado alguno de sus misterios.

Aún nos queda, ahora, mucho trabajo y disfrute para poner toda la información en forma de Herbario digital. En ello estamos.

Texto y fotos Carolina Larrrosa

Dia de las Aves en Las Cañas y Pitillas

El sábado 3 de octubre emprendimos una visita a dos de los humedales mas afamados -al menos desde el punto de vista ornitológico- del Valle del Ebro: el embalse de Las Cañas y la laguna de Pitillas, ambos en Navarra. La actividad se enmarcó en la celebración del Día de las Aves, evento internacional coordinado en España por SEO/BirdLife. Tanto Las Cañas como Pitillas figuran en el área de distribución de las poblaciones nidificantes de un pequeño pájaro palustre, el escribano palustre, a su vez declarado Ave del Año. Aunque parte de las poblaciones europeas invernan en la Península Ibérica, en la época de cría la población está seriamente amenazada de desaparición. En el País Vasco las últimas citas confirmadas son de los años 90, y en toda Navarra en el censo de 2005 apenas se detectaron una decena de territorios ocupados. Así que había excusas suficientes para organizar la visita.

Desde el cerro que acoge al observatorio de Las Cañas disfrutamos con la variedad de anátidas (incluyendo patos colorados, azulones, frisos y porrones europeos), fochas y zampullines. El paseo perimetral nos permitió una visión más cercana de la lámina de agua y de las orlas de carrizales y tamarizales, a pesar de las obras y movimientos de tierra que hubo que sortear. Como luego nos enteramos, están asociadas a la complicada gestión hidrológica del embalse y al conflicto entre usos del agua y conservación de valores naturales.
En Pitillas, la observación más relevante fue la de un águila pescadora capturando una pez mediano, tras varios cernidos en intentos infructuosos. Al parecer una creciente población de carpas y cangrejos ha condicionado en los últimos años la modificación de las comunidades de aves acuáticas, incrementándose las piscívoras (cormoranes, somormujos, garceta grande) en detrimento de las herbívoras, lo que plantea a los gestores del humedal retos para la conservación de esta reserva natural. En todo caso, la visita a estos dos humedales nos permitió acercarnos un poco a la avifaunas de este tipo de ambientes y disfrutar, dicho sea de paso, de un excelente día de campo.
Texto: José María Fernández García
Fotos: Fernando Balerdi