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Salidas Geológicas I: Diapiro de Orduña

El pasado sábado 20 de junio de 2026 Nahia Seijas nos transportó más de 80 millones de años atrás, en un recorrido sobre la formación del diapiro de Orduña que comenzó con las espectaculares vistas del pueblo de Unzá y terminó por el cañón del río Nervión en Delika.

Las vistas desde Unzá nos permitieron apreciar el relieve tipo cuesta característico de los valles alaveses, creado por la ligera inclinación de las capas de roca hacia el sur. Esta disposición se debe a que las fuerzas tectónicas que generaron la orogenia alpina elevaron y deformaron las capas que se formaron en someros fondos oceánicos del Cretácico Superior principalmente (entre ellas destacan las calizas de Subijana). Unos millones de años después, afloró entre todos los estratos que observamos un material de composición salina y arcillosa (que es del Triásico, un periodo mucho más antiguo, con más de 200 millones de años de antigüedad), que verticaliza las capas que atraviesa en su camino hacia la superficie. Este material salino y arcilloso es el causante de la formación del diapiro de Orduña. Al recorrer parte del cañón del río Nervión desde Delika, pudimos observar y tocar los estratos espectacularmente verticalizados por el efecto ascendente del diapiro, así como los yesos y las arcillas del interior del diapiro. Al mismo tiempo, mientras paseamos, observamos la composición, textura, cristalización etc. de las rocas sobre las que caminamos. Así, comprobamos la naturaleza carbonatada o salina de los lugares fuera y dentro del diapiro respectivamente.

Las vistas del valle de Orduña desde Bagate (Unzá) nos permitieron reconocer las grandes estructuras del relieve, así como tocar las rocas formadoras de Sierra Salvada (calizas de Subijana).

El inicio del recorrido del cañón del río Nervión desde Delika.

Identificamos la intercalación de calizas y margas que están inmediatamente por debajo de las calizas de Subijana y que también están ligeramente inclinadas hacia el sur.

Foto de grupo al lado de las calizas y margas y con el cañón de fondo.

Gracias al ácido clorhídrico pudimos comprobar que la mayor parte de las rocas del borde del diapiro son carbonatadas.  

Al final del recorrido pudimos comprobar la verticalización de los estratos de margas y calizas, justo en el contacto con las arcillas y yesos del Triásico.  

 

 

 

 

¿Qué historias nos cuentan las rocas? De la caliza roja urgoniana al Rojo Ereño patrimonial.

Ponente: Laura Damas Mollá (Dpto. Geología UPV-EHU)

En la charla del pasado viernes temático del 5 de junio, Laura Damas Mollá, Doctora en Geología por la UPV-EHU, nos explicó con maestría cómo es el trabajo de campo de las geólogas y geólogos que interpretan el pasado de nuestro territorio. En una amena y muy didáctica charla, nos transportó desde la interpretación in situ de la cantera de Gautegiz-Arteaga a su análisis visual y de laboratorio. La posición de los fósiles, sus colores y características, tanto al natural como a través de sofisticados instrumentos, y la experiencia de nuestra ponente, nos dibujaron un mundo de clima tropical de más de 100 millones de años de antigüedad y de fascinante biodiversidad. De la misma forma, nos acercó al interesante mundo de las rocas ornamentales con las que no solo construimos infraestructuras para nuestra actividad cotidiana, sino que son un referente de nuestro gran patrimonio geológico y cultural.

Foto de archivo en la que Laura Damas explica cómo las capas sucesivas que los fósiles rudistas construyeron en vida se presentan en la cantera de Gautegiz-Arteaga como las capas de una tarta tumbada (Foto: Laura Damas Mollá)
Estado original de las rocas que mostraban las capas de rudistas a techo y a suelo. En la charla Laura nos explicó cómo distinguir los indicios de tormentas devastadoras que acababan con una generación y daban paso a una etapa de sedimentación de materiales hasta que la siguiente generación era capaz de asentarse y colonizar el terreno (Foto: Laura Damas Mollá et al. 2021 Geoheritage. https://doi.org/10.1007/s12371-020-00529-5)

 

SALIDA GEOLÓGICA-PALEONTOLÓGICA URDAIBAI

El pasado sábado 13 de septiembre de 2025 nos acercamos a la zona de Urdaibai. El objetivo era estudiar varios afloramientos de calizas arrecifales del Cretácico Inferior, más conocidos en jerga geológica como calizas Urgonianas (hace 125-100 millones de años).

Comenzamos observando los fósiles de la Cantera de Ereño, cuya roca, denominada “Rojo Ereño” está declarada por la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS en sus siglas en inglés) como Roca de Patrimonio Internacional. Esta cantera ha sido explotada desde la época de los romanos para extraer roca ornamental, aunque está en situación de abandono desde 1989.

Esta roca es a menudo confundida con mármol por su nombre comercial, pero hay que señalar que se trata de una caliza que ha sido teñida durante el proceso de diagénesis (proceso de transformación del sedimento en roca). Los fluidos hidrotermales que han penetrado a través de fracturas, la han enriquecido con óxidos de hierro que aportan la característica coloración de la matriz.

La cantera nos ha brindado la oportunidad de observar la comunidad faunística fósil in situ, que, como hemos dicho, eran seres formadores de arrecifes, que vivían en ambientes de mares tropicales someros durante el Cretácico Inferior. La comunidad se componía de moluscos rudistas (Orden Hippuritoida), hoy día extintos. A diferencia de otros moluscos que poseen dos valvas similares, los rudistas las tienen asimétricas y adquieren formas en algunos casos semejantes a un “cucurucho con tapa”, siendo cada parte una valva con diferente forma. El círculo blanco que se puede observar en la roca ornamental sería lo equivalente a cortar ese “cucurucho” en uno de sus planos transversales. Sin embargo, no se trata de la concha del animal en sí, sino de la huella que ha quedado tras el proceso de fosilización. Los rudistas que aparecen en esta cantera son de las familias Polyconítidos, Monopleúridos y Requiénidos así como ostreidos del género Chondrodronta sp.

A continuación, nos dirigimos a la Playa de Laga, a escasos kilómetros, y esta vez pudimos observar la comunidad arrecifal fósil en la que los corales tuvieron más protagonismo que los rudistas, pero que también estaban acompañados de moluscos bivalvos y protistas foraminíferos como las Orbitolinas gigantes.

Estos corales son del Orden Escleractinios dentro del Phylum de los Cnidarios, y podían ser masivos, de ramificación gruesa o de ramificación fina. Se caracterizaban al igual que los moluscos rudistas por crear estructuras de carbonato de calcio que iban formando paulatinamente la base del arrecife y un ecosistema muy diverso.

Por otro lado, y aunque no tiene que ver con el contenido fósil, la playa de Laga nos ofreció la oportunidad de observar otro tipo de rocas, más antiguas y de un origen totalmente distinto. Se trata de las ofitas (rocas subvolcánicas) del periodo Triásico (237-201 millones de años) que afloran en el centro de la playa. Aunque por su antigüedad deberían estar a mayor profundidad que el resto de rocas que observamos, las pudimos ver debido a que forman parte de una masa de rocas plásticas y poco densas que aprovecharon fracturas producidas por el levantamiento de los Pirineos para ascender a superficie.

En resumen, fue una salida accesible y sencilla a nivel físico, que además nos permitió charlar animadamente alrededor de un café a pie de playa, en un día con un tiempo muy agradable. En próximas ediciones, esperamos poder contar con la presencia y asesoramiento de personas que han publicado un extenso material sobre estos enclaves y su fauna fósil, como son Laura Damas-Mollá y Oscar Bonilla entre otros y en los que se ha basado esta visita.

Un saludo y un agradecimiento especial a Nahia Seijas por su colaboración en la redacción de la presente crónica, así como a las y los asistentes y colaboradoras/es en la realización de las fotografías que se adjuntan,

Ongi izan eta hurrengo batera arte,

Merche Larrea.

Fotografías de: Maite Sanz, Nahia Seijas y Pello Urrutia.