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PROPUESTO UN ESTUDIO SOBRE PICAMADEROS NEGRO EN ÁLAVA, DURANTE LA PRIMAVERA DE 2011

El pito o picamaderos negro Dryocopus martius, el mayor y más vistoso de los pájaros carpinteros europeos, viene experimentando durante la última década una notable expansión geográfica en el norte de la Península Ibérica. Este proceso se ha puesto de manifiesto tanto en los resultados del último atlas español como en diversos atlas regionales. En el norte de la Comunidad Autónoma Vasca la especie ha colonizado recientemente el extremo occidental de Vizcaya, así como varios enclaves del sureste guipuzcoano. En lo que a Álava respecta, la especie era desconocida hasta las primeras cita de 1998, en Gorbea. Desde esa fecha han ido aumentando las observaciones en diversas comarcas con masas forestales extensas, como el propio Gorbea, la sierra de Entzia y los montes de Vitoria. Se conocen otras citas en la sierra de Codés, y en los últimos años se han comenzado a observar ejemplares en Valdegobía.

Dado que, con seguridad, la distribución actual difiere sustancialmente de la que reflejan los últimos atlas publicados, parece un buen momento para documentar el progreso de su expansión. Habida cuenta del innegable atractivo de la especie y del hábitat que ocupa, así como de la relativa facilidad de su detección, un intenso esfuerzo de campo llevado a cabo por un número suficiente de voluntarios sería un método idóneo para obtener de un modo rápido y eficaz una imagen fiel del estado actual de su población en Álava.

Así pues, dos ornitólogos vinculados al IAN han lanzado una propuesta, abierta a la participación de aquellos naturalistas con experiencia en la detección e identificación de aves forestales. La metodología planteada es sencilla, para favorecer una participación amplia, pero requiere un compromiso para efectuar las visitas de campo requeridas, durante el mes de marzo y la primera quincena de abril, periodo en el que el pito negro presenta mayor detectabilidad. El territorio de Álava se ha dividido en cuadrículas de 100 km2, y dentro de ellas se han seleccionado las masas de hayedo, pinar y otras plantaciones susceptibles de albergar a la especie. Aunque los organizadores y participantes son enteramente voluntarios, se ha solicitado la colaboración del Servicio de Parques Naturales de la Diputación Foral de Álava y de la empresa Consultora de Recursos Naturales SL, con el fin de que sean los guardas quienes muestreen los bosques incluidos en espacios protegidos.

Confiamos que con este sencillo trabajo se obtenga un mejor conocimiento de la situación actual del pito negro, y se contribuya también a facilitar una gestión de bosques y plantaciones favorecedora de la biodiversidad.

Invitamos a los ornitólogos/as interesados en participar en el estudio, socios o no, que se pongan en contacto cuanto antes con nosotros, bien directamente bien a través de la hoja de contacto de la web del Instituto.

Texto y foto: José María Fernández García y José Antonio Gainzarain Diaz

MEDIO HÍDRICO Y ECOSISTEMA ACUÁTICOS

El pasado 2 de febrero tuvo lugar en el Palacio Europa de Vitoria-Gasteiz uno de los cinco talleres sectoriales incluidos dentro del proceso de participación para la elaboración de los Planes Hidrológicos de la CAPV. El taller trataba sobre medio hídrico y ecosistemas acuáticos y el objetivo era solicitar aclaraciones y/o realizar aportaciones al borrador del Plan en los contenidos relativos a este tema.

Este taller contó con 26 participantes gran parte de los cuales eran técnicos de URA, agencia vasca del agua.

La sesión se inició con una breve exposición por parte de Iñaki Arrate, técnico de URA, de los tres bloques de contenidos de la documentación del Plan referentes a medio hídrico y ecosistemas acuáticos:
• Objetivos medioambientales (Capítulo 7 de la Memoria del Plan).
• Normativa (Título noveno dedicado a las Normas para el Registro de Zonas Protegidas).
• Programa de medidas. Medidas relacionadas con afecciones al medio hídrico por alteraciones hidromorfológicas y Medidas relacionadas con alteraciones de la biodiversidad del medio hídrico.

La Directiva Marco del Agua determina que los estados miembros de la Unión Europea deberán establecer las medidas necesarias para alcanzar el buen estado de las aguas superficiales y subterráneas al más tardar a los 15 años después de la entrada en vigor de la Directiva. Para ello en los planes hidrológicos de cuenca se deben identificar las masas de agua y definir los objetivos ambientales que corresponden a cada una de ellas.

Dentro de la Normas para el registro de zonas protegidas se especifica la normativa (comunitaria, estatal o autonómica) para cada una de las zonas protegidas:
– Zonas de captación de aguas para abastecimiento urbano
– Zonas designadas para la protección de hábitats o especies relacionadas con el
– Perímetros de protección de aguas minerales y termales
– Reservas naturales fluviales
– Zonas Húmedas
– Zonas de Protección Especial

El Programa de medidas es el instrumento de planificación que recoge las previsiones de actuación para conseguir los diferentes objetivos previstos en el Plan. Es uno de los elementos clave del plan hidrológico, y es el resultado de un proceso de integración y ajuste de previsiones de distintas entidades.

Tras la exposición inicial se dio paso al proceso participativo en el que cada asistente tuvo la oportunidad de escribir sus reflexiones, opiniones y/o aportaciones para cada uno de los tres bloques de contenidos y posteriormente se dio paso a la puesta en común.

Hubo algunas intervenciones interesantes. Entre ellas una de los asistentes planteó la apremiante necesidad de estudios científicos y más concretamente de las poblaciones de macroinvertebrados en las pequeñas cabeceras fluviales ya que actúan como reservorios y ofrecen una gran potencialidad de recolonización de pequeños arroyos. Además la valoración del estado ecológico está, en gran medida, en función de los macroinvertebrados. Estas zonas de cabecera al no estar cubiertas en muchos casos por ninguna figura de protección están sometidas a grandes presiones y muchas de ellas han desaparecido. Se aceptó la propuesta de mirar cuenca por cuenca y plantear reservorios para incluir en el Plan. En esta misma línea también se propuso que dentro de la biodiversidad debería contemplarse un catálogo de especies amenazadas dentro del grupo de los macroinvertebrados.

También se comentó la necesidad de directrices generales que unifiquen criterios ya que en muchos casos son varios los organismos o entidades implicados en la gestión y conservación de una zona.

Los contenidos incluidos en la redacción de los Planes hidrológicos, aunque siempre pueden ser mejorables y discutibles puntualmente, parecen bastante completos y las figuras de protección que se contemplan en principio suficientes. Sin embargo, lo realmente importante es que en la práctica se cumpla y que verdaderamente la conservación de las zonas que se incluyen en el registro de zonas protegidas no esté supeditada a otros intereses.

De todas formas, por si hubiese interesados, el plazo para la presentación de alegaciones al borrador del Plan se abrió el 22 de diciembre y tendrá una duración de seis meses.

Texto y fotos: Marivi Corres

LOS BOSQUES DE NICARAGUA

En el marco de un programa de la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional), hemos tenido la oportunidad los tres últimos años de visitar Nicaragua. Aunque la agenda de trabajo es muy intensa, hemos podido aprovechar los fines de semana para hacer alguna escapadita naturalista por algunos de los ecosistemas nicaragüenses.

 Obligados por la planificación de las actividades, siempre nos toca ir en el mes de Noviembre. En esa fecha lo primero que experimentamos al llegar a Managua, es un calor terrible y un sol intensísimo. Con el paso del tiempo nos aclimatamos, ¡y qué remedio!, porque en esa época estamos entrando en la época seca y no volverán a verse nubes en el cielo en unos cuantos meses. Curiosamente ese periodo es lo que allá denominan “verano”, y digo curiosamente porque estando en el hemisferio norte, el verano corresponde con la época en que el sol está más bajo; en tanto que su “invierno”, la época de lluvias, se corresponde con lo que astronómicamente es el verano. Aunque se hable de verano e invierno, ambos términos aluden a la marcadísima estacionalidad de la precipitación, porque en términos de temperatura la variación es muy pequeña (unos tres grados de diferencia entre el mes más cálido y el más frío).

Nuestra ciudad en Nicaragua es León, una bulliciosa y amable ciudad situada a 20 kilómetros del Pacífico. Desde este punto de referencia, nuestras escapadas se han centrado siempre en la mitad oeste del país, la que tiene las mejores infraestructuras, pero también la que soporta una mayor densidad de población. Pese a ello, quedan todavía interesantes reductos de bosque natural, protegidos muchos de ellos por la administración o ubicados en reservas privadas. Básicamente hay cuatro tipos de bosque en el sector Pacífico: el manglar, el bosque seco, el pinar y las nebliselvas. De estos ecosistemas, el primero y último, localizados respectivamente a orillas del mar o en las partes altas de las sierras por encima de los 800 m, son a los que hemos dedicado más tiempo.


El manglar es el contacto entre el continente y el océano. Las plantas terrestres invaden el lecho marino, desarrollando un amplio repertorio de estrategias que les permiten superar los tres principales retos que les plantea la vida marina: la salinidad, la falta de oxígeno y la inestabilidad de los sustratos. Así, con un poco de atención, encontramos árboles que evitan caerse apoyándose con falsas patas sobre el fango, en tanto que otros sacan tubitos a la superficie con los que respiran las raíces. Incluso encontramos árboles cuyas hojas “potabilizan el agua marina” y se vuelven blancas a mediodía al recubrirse de la sal que extraen. En el Pacífico nicaragüense, son varias las especies arbóreas que constituyen este ecosistema. Aunque se las denomina colectivamente “mangle”, son cuatro los géneros que podemos encontrar: Avicenia, Conocarpus, Laguncularia y Rizophora. Asociado a este ecosistema hay una rica fauna, entre la que las tortugas marinas o los cocodrilos son los más populares, pero también hay varias especies de aves exclusivas de este hábitat. La sobreexplotación forestal y los cultivos marinos son sus principales amenazas.

Las nebliselvas son el reducto del frescor en estas cálidas tierras de Centroamérica. Aunque el clima es estacional, las frecuentes nieblas garantizan un aporte de humedad que permite el desarrollo espectacular de la vegetación, especialmente de los epifitos, que tapizan por completo los enormes troncos de los Ficus. Llama la atención del naturalista el espectacular despliegue de formas vitales que desvía constantemente la mirada en todas direcciones. El rey de este ambiente es sin duda el quetzal que se alimenta de los frutos de varias especies de lauráceas (Ocotea), aquí llamados aguacatillos. Sus estrictos requerimientos ecológicos, y la gran degradación de este ecosistema, transformado masivamente en cafetal, hacen que sea una especie muy escasa en Nicaragua. Pese a ello, hay muchas fincas en las que se llevan a cabo prácticas de cultivo de café respetuoso con la conservación de los bosques y la fauna, y que de hecho obtienen un recurso adicional muy importante al ser focos de destino ecoturístico a los que acuden naturalistas de todo el mundo a observar la fauna.

Texto y fotos: José Ignacio García