Archivo de la categoría: Blog

Apatura ilia (Denis & Schiffermuller 1775) – Primera cita en los humedales de Salburua (Vitoria-Gasteiz)

 

Los pasados días 29 y 30 de mayo, varios socios del I.A.N asistimos a un taller de introducción a la entomología, concretamente de lepidópteros, en el centro de interpretación Ataria del Parque de Salburua.

Particularmente me acerqué con la intención de saludar a mi colega y amigo Ibón de Olano, del Museo de Ciencias Naturales de Álava, que es el especialista que impartía el curso. También tenía interés por saber que otras personas asistíamos a un evento de estas características.

Conversando sobre el trabajo que el investigador había realizado en Salburua en 2005, le indiqué que, en su dia, había capturado un Ninfalidae que él no citaba en su trabajo. Por indicios, el entomólogo, incluía la posible aparición de otras dos especies de mariposas: Papilio machaon Linnaeus, 1758 [Papilionidae] (por encontrarse su planta nutricia en el biotopo estudiado) y Apatura iris Linnaeus, 1758 [Nynphalidae] (esta otra por “haber sido avistada” por entomólogos en los parques de Vitoria-Gasteiz).
 
Papilio machaon ya se citó con posterioridad en el 2007; La segunda no ha sido citada hasta la fecha.El caso, es que Apatura iris y Apatura ilia son dos especies muy parecidas, y de no poderlas observar con detenimiento cuando están posadas, con una buena foto macro o capturarlas, se hace muy difícil la determinación de visu.
Podría ser que Ibón fuera influenciado por la identificación de sus colegas y porque Apatura iris es más abundante que Apatura ilia. O tal vez no. Tal vez la identificación de los entomólogos fuera correcta y simplemente no se imaginaba que Apatura ilia pudiera aparecer en el parque.
 
Certeza de la cita.-
El ejemplar de Apatura ilia(Denis & Schiffermuller 1775) confirma que esta mariposa se encuentra en el parque de Salburua. Esta es la segunda localidad de Álava y la tercera para la CAPV en la que se encuentra este lepidóptero. Ver nota científica de S.E.A.
 
Mariposa rara en nuestra latitudes.-
La especie está considerada como muy rara, principalmente por el hecho de que los imagos vuelan por encima de las copas de los árboles y son difíciles de observar. Salburua incrementa con esta el número de especies de lepidópteros.
 
 

Se trata de un Ninfalidae de la subfamilia Apaturinae de tamaño grande entre 60 y 70 milímetros. Escamas de color pardo oscuro. Ocelos en las alas anteriores, y en los extremos posteriores internos de las alas posteriores, con una orla de color naranja. Banda transversal blanca y otras máculas blancas dispersas. El anverso de los machos tiene la particularidad de refractar la luz, concediéndoles un reflejo tornasolado de color azul-púrpura.

Citada del sur y centro de Europa hasta Asia, en la Península Ibérica se encuentra en la zona norte de forma muy dispersa, siendo más abundante en los Pirineos, Cataluña y bastante dispersa en Asturias, Galicia y norte de Portugal.

Tiene un vuelo rápido y poderoso y está relacionada con bosques de ribera de entre 300 y 800 metros. Vuela de finales de junio a agosto, en una generación anual.

Tienen afición por sustancias líquidas: Savia vegetal, limos del suelo, excrementos e incluso el sudor de animales. Gracias a esta característica, la mariposa, desciende de las copas de los árboles en donde se encuentra la mayoría del tiempo, y permite su observación en el suelo.

HERBARIO DIGITAL: 2ª salida

El último domingo de mayo, y como segunda salida de este año de las del calendario del Herbario digital, nos dirigimos a la sierra de Santo Domingo en Zaragoza; éramos siete exploradores y la perra Bruna. Llegamos al pueblo medieval de Longás, pueblo del color de la tierra y abrazado por tres ríos. Está situado en la cabecera de lo que los aragoneses llaman A Bal d’Orsella. Nos habíamos levantado a las seis de la mañana y contábamos con un magnífico fotógrafo, Juan Ramón, de Manzanos; un sabio tónico, Jesús Mendibil; una gacela artista, Arán; y tres naturalistas, buenos conocedores de los hábitats, Pello, Antonio y Jaime; más esta cronista de un día largo y magnífico.

El caminito de montaña subía y subía y estuvimos siete horas subiendo, mañana y tarde, sin desfallecer. Cerca del pueblo, los linos blancos y azules estaban preciosos y el amarillo generoso de la Scorzonera hispanica y de las diferentes genistas nos entretuvo un poco.

 

 

Una vez metidos en las profundidades de la sierra, el paisaje cambió y pudimos disfrutar de gran variedad de orquídeas y de Lathyrus, entre los que identificamos el Lathyrus pannonicus, de flor color marfil, el morado L. filiformis y el difícil L. niger sub. niger en los bosques y en sus claros.

El canto y el reclamo del pinzón nos acompañaron todo el camino, especialmente cuando llegamos a la parte alta, un pinar inmenso de pino silvestre, que ya nos acompañó el resto de la jornada.

Vimos una Pyrolacea rarísima, la Moneses uniflora, que Pello nos explicó que se da en abetales y en el Pirineo. La descubrió Jaime y, como sólo había una, fue una de las estrellas más fotografiadas de la mañana. Allí cerca, en el bosque, encontramos al hermoso Sello de Salomón (Polygonatum odoratum) con sus capullos blancos inconfundibles, que también sufrió nuestros disparos.

Llegamos a un claro que consideramos nuestro techo, desde el que se divisaban los Pirineos y el Valle del Roncal. Caímos de rodillas todos a una ante una bella Cistacea y además subpirenaica, el Helianthemum nummularium sub. pyrenaicum.

Bajar nos costó menos, ya por la tarde y en dos patadas, y al llegar a Vitoria a las diez de la noche, derrengados pero felices, dijo Pello que eso era un Día. Con mayúsculas, por supuesto. Habrá otros, ya que la siguiente cita será para explorar Las Landas francesas el fin de semana del 19 y 20 de junio.

Texto y fotos: Carolina Larrosa

Trabajando en Kew

Como algunos ya sabéis, este año y para mi desgracia, no podré asistir a las actividades del IAN hasta el final del verano, sin embargo, es por una buena causa. Os escribo desde Inglaterra y es que, como parte de mi tesis doctoral, he tenido la oportunidad de desplazarme durante tres meses a un centro de investigación aquí para aprender algunas técnicas. Así, en las próximas líneas comparto con vosotros, dónde me encuentro y qué es exactamente lo que hago aquí.

“The Royal Botanical Gardens Kew” ¿os suena? es la institución británica que comprende los dos principales jardines botánicos del país: el de Londres, conocido como Kew Garden, y el de Wakehurst Place, situado en el pueblecito de Ardingly, a unos 80km al sur de Londres. Los dos son jardines visitables por el público pero además desarrollan programas de investigación que abarcan distintos campos de la biología vegetal. En Wakehurst Place, en concreto, es donde se desarrolla el proyecto Millennium Seed Bank, y es dentro de éste donde se ubica mi trabajo aquí.

¿Pero qué es el Millennium Seed Bank?

Pues se trata de un proyecto para formar un enorme banco de semillas (o sea, un gran almacén de semillas bien organizado por especies) en el que se pretenden conservar a largo plazo semillas de todas las plantas superiores del mundo. El proyecto, que Reino Unido desarrolla en colaboración con otros 50 países repartidos por todo el mundo, lleva ya en marcha varios años, y tiene como principal propósito el de conservar semillas de especies salvajes, prioritariamente aquéllas que son endémicas de un determinado lugar, económicamente importantes, o bien, que se encuentran amenazadas. Como en otros bancos de semillas, la idea es tenerlas disponibles para poder obtener nuevas plantas en caso de que los individuos naturales hayan desaparecido por alguna causa: extinción, catástrofes naturales, plagas (como la de la grafiosis del olmo, por ejemplo) o acción directa del hombre (guerras, bombas nucleares etc.).

¿Y qué hago yo allí?

Además de como “recurso de emergencia”, las semillas se utilizan en investigación con fines medicinales o de restauración ambiental. En el Millenium Seed Bank Building (el edificio en el que vivo y trabajo) se trabaja, sobre todo, para desarrollar nuevas técnicas que permitan conocer la viabilidad de las semillas en cada momento y los factores que condicionan su conservación, su dormancia y su germinación (la dormancia es un estado en el cual algunas semillas permanecen “como muertas” hasta que se dan las condiciones idóneas para germinar, por ejemplo: un aumento de la temperatura y de la humedad a su alrededor).

Y es que la conservación de algunas semillas es relativamente sencilla en un ambiente seco y fresco (como es el caso de las simientes de pimiento o lechuga que fácilmente podemos encontrar en un supermercado), sin embargo, las semillas de otras muchas especies mueren si las secamos, o bien, necesitan un tratamiento especial antes de poder germinar (como puede ser someterlas a un cambio brusco de temperatura).

Pues bien, aquí hay varios equipos de investigación. Uno de ellos trabaja para conocer cuales son las condiciones óptimas para conservar cada especie; otro de los equipos estudia cuáles son los requisitos para que las semillas germinen; y en el equipo en el que yo me he incorporado estudiamos la bioquímica de las semillas.

En concreto, una de las cosas que hacemos es analizar moléculas antioxidantes: estudiamos su actividad dentro de las semillas y también su relación con la viabilidad de las mismas. El objetivo es obtener un marcador de viabilidad, o sea, que midiendo un antioxidante en unas pocas semillas de un bote, seamos capaces de predecir si las semillas de ese bote en general son viables o no, sin necesidad de tener que ponerlas a germinar y esperar el tiempo correspondiente.

Vivir en el Millennium Seed Bank

Y bueno, ya para acabar, contaros que el hecho de que el edificio esté ubicado en un paraje precioso a 15 km de los primeros atisbos de urbanidad y con un escaso servicio de autobús de lunes a sábado que termina a las 18.00… tiene sus ventajas e inconvenientes. Contaros como anécdota, que para poder ir al supermercado, el centro proporciona a los investigadores residentes aquí un taxi cada viernes! Por último confesaros que es un privilegio poder pasear por estos parajes cada tarde tras un duro día de trabajo.

Texto y fotos: Bea Fernández Marín

Fotos, desde arriba: Bea y una colega en Wakehurst Place; semillas; edificio MSB; Bea en el labo; sequoia agujereada por pájaros carpinteros.