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Un paseo botánico por el Cabo de Gata y Andalucía oriental

UN PASEO BOTANICO POR EL CABO DE GATA Y ANDALUCIA ORIENTAL

El pasado 2 de Marzo, partimos hacia Almeria un grupo del Herbario Digital formado por Pello, al mando,Antonio Gonzalez y yo mismo.
Después de un largo viaje de 10 horas, que pasaron volando y nada mas llegar, nos acercamos a la mesa Faro de Roldan, en Carboneras, donde ya enpezamos con plantas como Coris monspeliensis ssp.syrtica y varias más reflejadas en el documento anexo. De postre vimos un gran alacrán.
Al llegar, ya atardecido, al pequeño pueblo de Las Negras (Nijar), nuestra base para posteriores salidas, empezamos a sentirnos como si volviéramos a un lugar añorado sin haberlo conocido nunca, playas, palmeras, rocas volcánicas de antiguas coladas, gente amable y buena cerveza.

El dia 3, después de un copioso desayuno con torrijas y en la terraza, partimos hacia la Rambla de Inox. A pesr del fuerte viento de Poniente, pudimos localizar la Cystanche phelipaea y varias más, en un paisaje propio del Far-West, cortijos abandonados y barrancos solitarios. También intentamos recolectar algunos espárragos silvestres, pero nos desengañamos al lacerarnos todos los brazos. Esa misma tarde, en el cortijo Dacosta, vimos la Osyris lanceolata y posteriormente, tras una larga subida,

azotados por el viento, llegamos a la Torre de los Lobos, donde estaban el Narcissus gaditanus y la Orchis colina. Ya atardeciendo, y mirando el mar, que parecía en ebullición, nos dimos cuenta que eran manadas de delfines saltando. Un dia completo.

El día 4, llegamos al rio Aguas, en el término de Sorbas, y por ahí entramos al Barranco del Tesoro, nombre evocador, pero el paseo puso nuestras fuerzas a prueba, ya que el fondo del barranco estaba cubierto de cañas impenetrables, y la ribera derecha, por donde íbamos subiendo, llena de rocas gigantescas, precipicios y vegetación coriácea. Aun asi, vimos el Antirrhinum controversum y varias plantas más.
Al terminar el remonte del barranco, encontramos el tesoro de Narcissus tortifolis y otras preciosas plantas. Tras un largo recorrido por un paisaje de terrenos brillantes por el yeso cristalizado y profundas simas, llegamos a un providencial puente en ruinas, que, cruzando otro barranco nos permitió llegar al cortijo de Los Yesares, y ya desde allí volvimos al coche y a casa, con el cuerpo agotado, pero con el ánimo alegre por los paisajes únicos que habíamos disfrutado en el karst de Sorbas.

El día 5, según Pello para relajarnos, el plan era un paseo tranquilo desde la Playa de los Genoveses (San José) hasta el faro del Cabo de Gata. Ya en la misma playa, localizamos el Asphodelus tenuifolius.
Siguiendo los acantilados volcánicos de la costa, llegamos a la playa de Monsul, escenario de películas por su belleza y allí vimos la Lobularia libica. Continuando por el interior, con un paisaje de palmeras y agaves y después de muchos kilómetros, viento y sol, llegamos al Cabo de Gata y vimos el Antirrhinum charidemi. El paseito, de 23 km, fue cansado, pero aprovechamos para ponernos morenos y hacer apetito para devorar un cus-cus al que estábamos invitados esa noche.

El día 6, tocaba desierto, concretamente, el de Tabernas, montes y ramblas gigantescas que, aunque de lejos parecían sin vida, poco a poco, nos enseñaron su verdadera belleza. Aparcamos en el Mini Hollywood (el nombre lo dice todo), y allí mismo, en un pequeño barranco vimos el escaso Rosmarinus eriocalyx.
Ya en la Rambla de Tabernas (nada que ver con la de Barcelona), vimos la Forsskolea tenacísima y el Senecio flavus.

El día 7, por la mañana, fuimos a tiro hecho al mismo Cabo de Gata, y, tras una esforzada ascensión, con vistas preciosas a la Bahía de Almeria y unas salinas con flamencos y tras una dura bajada desde el cerro de la Testa y el barranco del Corralete, vimos el Ulex canescens y la Patellaria patellaris. Por la tarde, en la playa de Torregarcia (Retamar),en un paisaje precioso de dunas, nos hartamos de ver el Cynomorium coccineum.

El día 8, tras despedirnos de los amigos de Las Negras, marchamos hacia la Sierra de Cazorla. A nuestra izquierda íbamos viendo la vertiente norte de Sierra Nevada, totalmente blanca. En la subida al Pico Cabañas, y con un paisaje de montañas cubiertas de pinos, vimos el Colchicum triphylum. El camino estaba cortado por la nieve, lo que nos obligo a volver, pero con tan buena fortuna, que en la Sierra de las Villas, en la casa forestal de Las Chozuelas localizamos el Narcissus hedraeanthus. Ya pasado el bonito pueblo de Cazorla, y saliendo de la sierra entre olivares sin fin, llegamos al santuario de santa Maria de la cabeza, donde pudimos reponer fuerzas.

El día 9, la intención era salir pronto para llegar temprano a Vitoria, pero las circunstancias fueron adversas, ya que dando un paseo por los pies del santuario, vimos el Narcissus rupícola y el jonquilla, dos joyas que no se podían quedar sin sus fotos, con lo que al final salimos a las 11, pero, con buena compañía, buena comida y el calor de Andalucia en el corazón, el viaje por La Mancha y Castilla se nos hizo corto y el ánimo nos dice que estamos dispuestos a realizar muchos viajes como este.

Textos de Juan Pedro Solis, fotos de Antonio González y Pello Urrutia

Más fotos en: https://www.flickr.com/photos/118485008@N08/sets/72157642808641753/
Libreta campaña Almería:https://app.box.com/s/bov2kffylllkhe5gfci5

La Fiesta del 25º Aniversario del Instituto

Cena 25 aniversario IAN

El viernes 29 de noviembre nos reunimos en una cena para conmemorar los 25 años del Instituto Alavés de la Naturaleza.
 La idea surgió del grupo del herbario, que tenían ganas de fiesta, y se incorporó a las actividades conmemorativas después de pasar por la comisión de apoyo que delegó en Carolina la selección de lugar, menú y acompañamiento musical.
La fecha había sufrido varios aplazamientos, el último debido a la muerte de Pedro Uribe-Echebarria, lo cual dio lugar a que la cena de aniversario incorporara un homenaje a Pedro con asistencia de su familia.
La cita fue en el restaurante del Artium y la primera parte estuvo dedicada a saludos y reencuentros. La asistencia fue muy numerosa lo que dio lugar a que nos reencontráramos con personas que por diversos motivos llevábamos tiempo sin ver.

A continuación pasamos al buen yantar, sin descuidar los animados focos de conversación
Y una vez terminada la fase gastronómica pasamos a la musical que también estuvo a la altura. La coral Urkide, dirigida por Maite Gómez, nos obsequió con un programa amplio y variado con canciones en euskera, castellano, inglés, francés e italiano.  
El repertorio incluyó entre otras el Aleluya de Leonard Cohen que primero cantó la coral y que se repitió, como cierre, con la colaboración de todos los asistentes. Fue un estupendo regalo musical y un descubrimiento para quienes no conocíamos a Urkide.
La segunda parte tuvo lugar en la Sala Plaza del Artium, a cargo del grupo folk Parradust.  Aires  celtas, animosos danzantes en la pista y numerosos marcadores de ritmo (sin desplazamientos) con bebida en ristre en la periferia.
Y la fiesta terminó con una sesión DJ de música de los 80  que tenía prevista una duración de tres horas,  de la cual no puedo dar testimonio personal aunque, bien seguro, que hubo buen ambiente hasta el final y un incremento paulatino del personal en pista.

Fue una tarde llena de cosas buenas, amigos, música, el recuerdo de Pedro, y por supuesto un apetitoso menú. Al finalizar hubo un amplio acuerdo en que no hay que esperar 25 años para la próxima. 

Para escuchar las canciones, pincha en las fotos:
































































Textos de Teresa Ruiperez, vídeos de Teresa Ruiperez y Brian Webster 

La arboleda de Pedro

La arboleda de Pedro
No todos los días se planta un bosque, pero el sábado 25 de enero fue un día especial y en menos de dos horas plantamos uno en Olárizu, en un sitio privilegiado cerca de la casa de la Dehesa.  Allí nos reunimos los compañeros del IAN, muchos amigos y colegas de Pedro Uribe-Echebarría,  su familia, y todo el que quiso acercarse y colaborar. La arboleda de Pedro está ya en pie y lo pasamos especialmente bien  plantándola.
Agustí Agut i Escrig, responsable del Banco de germoplasma del Jardín Botánico de Olárizu, y sus jardineros, nos habían ya preparado los agujeros y los ejemplares de árboles y arbustos, los mismos  que en otro tiempo cubrieron este rincón de la llanada alavesa. Nos dejaron las azadas y unas bandejas para achicar agua, ya que el día anterior había llovido a cántaros y hubo que sacar el agua de los hoyos antes de introducir los cepellones, que provenían del vivero de Eskalmendi.  Iban llegando familias con niños, personas de todas la edades,  y el buen ambiente se hizo notar enseguida.
También nos acompañó una impresionante perra de lanas blancas, enorme, que salía en todas las fotos, y que yo imaginé que pertenecía a la familia de Pedro por las carantoñas que le hacían y como les acompañaba a menudo. Pero no. La sorpresa vino al final de la plantación, cuando la perra ya no estaba con nosotros y apareció su dueño que la estaba buscando.  La perra no se perdió  detalle del proceso, y cuando el bosque  quedó  terminado, se esfumó como un duende. Espero que su dueño haya dado con ella.  Tal vez era ella el hada del nuevo bosque pero en versión alavesa, con cara de perra lista.
Plantamos Robles, arces, sauces, espinos,  y otros arbustos, todos resistentes al clima de la zona.  A un lado de la plantación hay un nuevo camino que es parte del jardín botánico y que está en proceso de ser prolongado. Allí mismo existe ya un porta-placas preparado para cuando la placa en recuerdo de Pedro esté lista, que seguramente será muy pronto.
Presidiéndolo todo, sentada en un sillín como de botánico, con el paraguas abierto y sus botas de goma, estaba alguien muy especial, una señora  a través de cuyos ojos nos miraba un gran botánico, un compañero del IAN y de fatigas, un gran maestro de hábitats, bosques y ecosistemas,  un científico riguroso,  artífice del herbario VIT, y ahora con su propio bosque. Esa señora que nos alentaba con la mirada era la madre de Pedro, otro roble en su arboleda, sin duda.

Gracias al Ayuntamiento de Vitoria,  al CEA,  a los jardineros del Botánico y especialmente a Agustí,  por este bosque repentino y  con nombre propio, por algo que para los del IAN siempre será nuestro bosque, y  dotado con una carga emocional y una savia capaz de sobrevivirnos y también de nutrirnos mientras tanto, como sólo la arboleda de Pedro en Olárizu puede ya hacerlo.
Una gran alegría que flotaba en el aire ha presidido toda la semana tras la plantación, una energía como de bosque y de esplendor.  No podíamos haber empezado enero de 2014 mejor. Gracias Agustí, por hacer que todo fuera tan fácil y natural, tan bonito y tan  adecuado. Como dijo Pello en un momento  dado tras el esfuerzo físico y colectivo, aún llenos de barro y de euforia, ya sólo queda venir pronto a merendar a su sombra. Todo llegará y a su tiempo. Seguro.





Texto de Carolina Larrosa. Fotos de Carolina Larrosa y Juan Carlos Palacios.