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Si los árboles hablaran…

El 5 de julio Gorka Belamendi nos acercó al bosque de Entzia ubicado en la ladera de Munain, Ocáriz y Vicuña: un lugar privilegiado que se extiende a lo largo de un desnivel de 300 metros.

En este depósito de coluviales antiguos perteneciente al cuaternario encontramos árboles centenarios que allí habitan: robles (Quercus robur), quejigos (Q. faginea), híbridos entre ambos y hayas (Fagus sylvatica), así como arces (Acer campestre) y espinos (Crataegus spp). Alguno de ellos nos mostró en su tronco vestigios de agresión humana a pesar de su singular importancia por servir de refugio a especies, tanto vegetales como animales, que encuentran en este espacio su medio de vida.

¿Qué serían capaces de contarnos estos seres majestuosos que han permanecido vigilantes al paso del tiempo y que se han ido nutriendo de historia hasta llegar a un diámetro de incluso dos metros?

Elena Padilla

CURSILLO DE IDENTIFICACIÓN DE LIBÉLULAS

El sábado 12 de julio tuvo lugar esta actividad, que contó con la participación de 16 personas. El cursillo dio comienzo a las 9,30 en los locales del IAN, con una charla introductoria sobre la biología de este grupo de insectos. Mediante una clave de identificación de las especies presentes en Álava, se hicieron asimismo prácticas a través de fotografías, con el objetivo de familiarizar a los participantes con los criterios utilizados para separar las diversas especies.
 


Tras esta primera parte teórica, nos dirigimos al embalse de Ullibarri para observar libélulas y clasificarlas sobre el terreno. Sin embargo, la meteorología adversa impidió que disfrutáramos del vuelo de estos insectos. Nos tuvimos que conformar con buscarlos entre la vegetación y, así, tuvimos la ocasión de observar unas cuantas especies: Enallagma cyathigerum –muy abundante en los herbazales del embalse–, Lestes sponsa, Erythromma viridulum y Sympetrum striolatum.

Josean Gainzarain

Seminario botánico en el barranco del Bortal

Este barranco, muy angosto, se encuentra entre Ziorroga y Barambio, en el parque natural del Gorbea. Atravesado por el rio Bortal, contiene, entre otras, una vegetacion relíctica de la laurisilva terciaria: un bosquete de viejísimos madroños o bortos – Arbutus unedo- que dan nombre al barranco, entre brezos blancos- Erica arborea- y un sinfín de exuberantes helechos que jalonan los diversos ríos y arroyos. Estas especies, reliquias vivientes, han podido sobrevivir desde el Periodo Terciario, debido al microclima templado y húmedo del barranco.

 

También destacamos los bosques de magníficos robles albares – Quercus petraea- marojos -Quercus pyrenaica- y alisedas -Alnus glutinosa.

 

Pello Urrutia, junto con Jaime Ortíz de Urbina y Antonio González, lidera las jornadas de campo donde recogemos pliegos de plantas para su clasificación. Es un privilegio para socios diletantes poder participar en este proyecto ya que se nos brinda la oportunidad de conocer este bosque a fondo desde una perspectiva botánica.

 

Hasta ahora hemos hecho tres salidas, cada una centrada en una zona distinta. En el IAN las plantas, clasificadas y por clasificar, se amontonan. El 7 de septiembre saldremos por última vez. Cuando el proyecto haya terminado este entorno privilegiado quedará plasmado en una memoria del seminario y las plantas determinadas incrementarán los fondos del herbario VIT.

 

María Frías