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ALCATRACES


A una hora de coche al este de Edinburgo en Escocia se halla el pueblo costero de North Berwick. De allí es un corto viaje en un barco (llamado Sula, naturalmente) hasta Bass Rock, una impresionante mole de piedra, según los locales hogar de la mayor colonia de alcatraces en el mundo: se calculaba que en el momento de nuestra visita había entre 100.000 y 120.000 ejemplares de todas las edades.

Lo que desde lejos parece ser puntitos de nieve son, en realidad, alcatraces.

Nick Gardner y Bego Silva

Libélulas II

Dado el tiempo funesto que nos hizo en la anterior salida, nos reunimos otra vez el siguiente domingo para probar suerte. Tampoco esta vez quiso cooperar el clima (los odonatos son más activos cuando hace calor) pero aún así, con mucho entusiasmo, cazamariposas, cámaras y guía de campo en mano, nos acercamos a dos embalses de riego y al pantano al norte de Lubiano, dispuestos a aprender.

Nos esparcimos por las orillas levantando oleadas de caballitos de diablo de color turquesa, Enallagma cyathigerum; muy abundante. La fenomenal Clave de Identificación de Machos de Odonatos de Álava que había preparado nuestro guía-profesor, Josean Gainzarain, se hizo indispensable. Con ella, sin dudas, identificamos, al también turquesa pero con ojos rojos, Erythromma viridulum; con alas semiplegadas y de un color verde metálico, Lestes sponsa y L. viridis; negro con luz de cola turquesa, Ischnura graellsii y la estrella del día (por ser el primer avistamiento de nuestro experto), pequeña y pardusca, Sympecma fusca.

Las libélulas verdaderas escaseaban. La mayoría eran tenerales (las alas parecían aceitosas) del genero Sympetrum, difíciles de identificar ya que los rasgos particulares no se habían desarrollado.

Todos disfrutamos y aprendimos en esta salida. Gracias, Josean, por abrirnos los ojos a otro mundo.

María Frías

Si los árboles hablaran…

El 5 de julio Gorka Belamendi nos acercó al bosque de Entzia ubicado en la ladera de Munain, Ocáriz y Vicuña: un lugar privilegiado que se extiende a lo largo de un desnivel de 300 metros.

En este depósito de coluviales antiguos perteneciente al cuaternario encontramos árboles centenarios que allí habitan: robles (Quercus robur), quejigos (Q. faginea), híbridos entre ambos y hayas (Fagus sylvatica), así como arces (Acer campestre) y espinos (Crataegus spp). Alguno de ellos nos mostró en su tronco vestigios de agresión humana a pesar de su singular importancia por servir de refugio a especies, tanto vegetales como animales, que encuentran en este espacio su medio de vida.

¿Qué serían capaces de contarnos estos seres majestuosos que han permanecido vigilantes al paso del tiempo y que se han ido nutriendo de historia hasta llegar a un diámetro de incluso dos metros?

Elena Padilla